arroz con cristales

Publicado el 5 de Diciembre, 2016, 19:02

Tras haber vivido en muchos y variados países, estos son los tipos de "expatriados" (no sé quién coño se ha podido inventar un nombre tan cutre) que me he ido encontrando por el camino. Aunque los tipos puros no son difíciles de encontrar, creo que todos somos un híbrido entre dos o más de ellos. Y tú, ¿cuál crees que eres?.

-EL FANBOY (FANGIRL, en su versión femenina). No ve absolutamente nada negativo en su país de acogida. Vive en una permanente "luna de miel" en la que la gente es encantadora, la comida deliciosa, los paisajes espectaculares,...hasta las picaduras de los mosquitos foráneos les provocan placer a estos cretinos. Este mundo ideal (más bien idealizado), en los casos agudos, puede durar incluso años y, por lo general, al menos en el caso de los hombres, curiosamente finaliza cuando se casan con una nativa y se dan de bruces con la realidad, que jamás es ni la mitad de bonita que ellos creían. Esto sucede especialmente en países de Asia. Son absolutamente incapaces siquiera de concebir la más leve crítica hacia su nueva patria y encajan muy mal las ajenas, por inocentes o racionales que sean, siendo dados a soltar insultos e improperios (su nivel cultural suele ser extremadamente bajo) hacia quien ose decir algo perjudicial o simplemente neutral sobre sus recién estrenados compatriotas. Están poco o nada viajados, y un país exótico les deslumbra, cautiva y enamora en cuanto se montan en el avión de Malaysia Airlines y una azafata con los ojos rasgados y un nombre tipo Kim Lee, les ayuda a colocar el equipaje de mano en el portaequipajes. A partir de ahí, ya va todo para arriba. La nación con mayor número de individuos de esta especie por metro cuadrado que me he encontrado es, sin ningún género de duda, Tailandia, la "Meca" de todo "fanboy" que se precie. Otro país con muchos de estos seres (la mayoría de ellos adolescentes que ni han estado, ni estarán jamás) es el híper higienico y ultra aburrido Japón, aunque he conocido especímenes de este grupo incluso en países tan incompatibles con la vida como Alemania. Ese entusiasmo a piñón fijo, a lo David Bisbal, puede resultar francamente empalagoso, pero por lo general los "fanboys" son inofensivos y buena gente, siempre y cuando no se les provoque con comentarios lesivos para con su paraíso particular (lo cual no siempre resulta fácil de evitar). A veces dan consejos útiles y siempre comparten toda la información que poseen sobre la región, motivados por su pasión sin fisuras por la misma. Para un par de cervezas y poco más.

-EL AMARGAO. Es la antítesis del "fanboy". Nada más salir del avión ya se está quejando del frío, del calor, de la humedad, de la luz cegadora, de lo tarde o de lo pronto que anochece... "El amargao" suele compararlo todo con el país que ha tenido que dejar por obligación que, por descontado, sale ganando siempre. Curiosamente, cuando vuelve a éste de vacaciones suele contar auténticas maravillas de su nuevo destino, actitud del todo contradictoria que nunca llegaré a comprender. "El amargao" es un tipo tóxico al que conviene evitar a toda costa ya que su negatividad es altamente contagiosa, sobre todo en estados carenciales de ánimo o cuando las cosas se ponen cuesta arriba.

-EL VIVO. Como su nombre indica, vive "a full" la experiencia de habitar en otro país (no como "el fanboy", cuyos escasos conocimientos hacen que se pierda todo lo mejor que le ofrece una cultura ajena que le sobrepasa por todos lados). "El vivo" lo prueba todo, se lo folla todo (si es hombre, suele tener un bellezón nativo como novia), tiene infinidad de amigos locales, aprovecha cualquier oportunidad para viajar por el país y países vecinos, bucea, vuela en parapente, hace rafting, y sabe dónde se come bien y barato en cualquier ciudad a 5.000 Km a la redonda. Nunca los ves de bajón. Se quejan lo justo, de lo que se tienen que quejar para que no les tomen el pelo, pero lo hacen sin odio, desdén ni amargura. Nunca pierden el tiempo con otros extranjeros criticando la cultura en la que se encuentran, sino que conversan con ellos para recabar información que les será útil en sus próximas aventuras. Tampoco tratan de mimetizarse con su entorno y adaptarse de forma artificial, saben que son extranjeros, que siempre lo serán, y lo aceptan con total naturalidad. Siempre se aprenden cosas nuevas de ellos, y además son divertidos y empáticos, (si son genuinos y no unos "guays" que lo hacen para fardar en las redes sociales, de hecho, los "vivos" verdaderos se distinguen de los "de palo" en que los primeros no tienen Facebook o Instagram). Compañía altamente recomendable.

-EL AUTOENGAÑADO. Comparte muchas características con "el amargao" pero, mediante un mecanismo inconsciente de defensa freudiano, consigue reprimir y obviar su malestar, y logra autoconvencerse de que todo le va bien en su país de adopción. Ni que decir tiene, que "el autoengañado" es una bomba de relojería a punto de estallar, y que cuando estalla son de esos que montan un pollo terrible en un restaurante por detalles sin ninguna importancia, o de los que abandonan su nación putativa en cuestión de horas cuando sus defensas subconscientes se derrumban, dejándole al descubierto la realidad y su falta de adaptación a la misma. Generalmente, tras  unas semanas en su país natal, es posible que vuelvan a por sus fueros, y consigan continuar algunos años más autoengañándose en el lugar del que se largaron por la puerta de atrás ( o yendo y viendo, algo muy típico en los individuos pertenecientes a esta especie). Un tipo confundido con el que conviene no mezclarse mucho porque puede desconcertar a los demás si no se tienen las ideas muy claras de por qué está uno en un sitio, ya que su opinión es tan volatil como ellos mismos.

-EL AGRADECIDO. Tras años de paro, deudas, un más que probable divorcio, más de un lustro sin practicar el acto, y demás tragedias acaecidas en la tierra que le vio nacer, consigue por fin encontrar un trabajo (puede que hasta una pareja) en el extranjero, y las cosas le comienzan a rodar de nuevo entre los brazos de una cultura diferente a la suya, a la que se entrega mansamente. "El agradecido" Suele tener la actitud cobarde (aunque en el fondo comprensible) del que piensa que es mejor "no morder la mano que le da de comer" con críticas que, en su imaginación, considera podrían hacer peligrar su recién estrenada nueva vida dentro del mercado laboral y la sociedad, y ponerle de nuevo de patitas en el agujero negro que acaba de abandonar. Aceptan todo tipo de trato peyorativo por parte de los locales, trabajan mucho más de lo que deberían, bajo condiciones de mierda, y encima lo hacen con genuino agradecimiento. Cuando escuchan una crítica hacia su nuevo país o sus gentes, suelen sacar la cara por ellos de una forma un tanto vergonzante, o como mínimo les disculpan. Pusilánime del que hay que pasar completamente.

-EL ADAPTADO. Está tan convencido de que se ha adaptado perfectamente a su nueva región del planeta que cuando se refiere a los nativos puede utilizar la primera persona del plural, en los casos más graves. La mayoría suelen tener la doble nacionalidad, hablar muy bien el idioma o dialecto local, estar casados con autóctonos y tener hijos nacidos y criados allí, aunque a algunos, un par de semanas en un país y un rollo pasajero con un aborigen les vale para considerarse ya "delatierradetodalavida". Te hablan como si tú no te enteraras de nada de lo que sucede a tu alrededor, como si la realidad de determinada cultura extraña estuviese vetada a todos los que no son él o los naturales del sitio en cuestión, los cuales jamás le considerarán uno de los suyos, así lleve cincuenta años viviendo en el país, por lo que, por lo general, suele ser gente más bien triste y melancólica que trata de ocultarlo sin conseguirlo ( si bien he conocido casos de "adaptados" que eran más o menos felices, y si no lo eran, desde luego que lo disimulaban muy bien). Con su verdadera nación no caben las medias tintas: la aman, la odian, o la ignoran olímpicamente como si haber nacido en ella no hubiese supuesto mas que un desagradable accidente.  Respecto a la de acogida dicen tanto cosas buenas como malas, dependiendo del día en que les pilles. La vida de un "adaptado" adquiere total sentido cuando se le da la oportunidad de mostrarle a sus paisanos lo que ha sido capaz de construir con el sudor de su frente, a través de uno de esos programas televisivos tipo "Turolenses Por el Mundo" (que ya es jodido encontrarlos en el mismo Teruel, cuanto más en Laos. Yo he llegado a la conclusión de que los que salen ahí en plan " anotad, pringaos, cómo se vive en el paraíso ", son en realidad actores pagados por el Gobierno para animar a emigrar a los más ingenuos, que se creen esas vidas de ensueño allende las fronteras patrias, y reducir así la superlativa tasa del paro española). Compañía recomendable con reservas; los que llevan muchos años en el país generalmente lo conocen muy bien, por lo que son una gran fuente de información, aunque su carácter pedagógico y algo altivo los puede hacer ciertamente insoportables, eso ya depende del individuo en cuestión.

-EL INADAPTADO. Así lleve sesenta años viviendo en otro país, no deja ni un segundo de pensar en el suyo propio y, por las noches, sueña con él. Observan las críticas de otros expatriados como la vaca que mira pasar el tren, porque su cabeza se encuentra, la mayor parte del tiempo, en un pueblo de Ávila o de Asturias. Compañía recomendada únicamente a personas depresivas que quieran seguir siéndolo.