arroz con cristales

Publicado el 2 de Marzo, 2013, 11:20



Hoy, mientras permanecía sentado en un banco de uno de los parques de la apacible Taipei, he observado a mi lado un acontecimiento tan contradictorio como hermoso por raro. Las hojas secas de los árboles, arrancadas de sus ramas por una leve brisa de aire templado, caían sobre flores recién estrenadas. A tal incongruencia estacional no sabría si clasificarla como primatoño u otoñera, lo único que sé, es que como una hora después, me he enamorado muy profundamente de una mujer.