arroz con cristales

Publicado el 21 de Noviembre, 2012, 12:42



Esta mañana, al bajar al portal, he comprobado atónito lo que ya había divisado desde mi habitación al mirar por la ventana hacia la calle; que tanto personas, como coches, bicicletas y autobuses avanzaban a aproximadamente un metro por encima del nivel de la acera y la calzada, como flotando. Yo mismo he experimentado este estado de ingravidez en cuanto he comenzado a caminar. Por el contrario, los pájaros volaban a ras de suelo, a unos dos o tres centímetros del mismo, chocando constantemente contra él, realizando un ímprobo esfuerzo para mantenerse en el aire. Impotentes. Las hojas caían a plomo de las ramas de los arboles. Otro rasgo de este día es que las preocupaciones que ayer me abrumaban, hoy me parecen nimias, y los problemas más insignificantes se han vuelto de una gravedad extrema. Insoportables. He llamado a una amiga para tratar de encontrar explicación a tan inusual acontecimiento, y me ha dicho que, de vez en cuando (no ha sabido precisar cada cuanto ya que, por lo visto, no se trata de un hecho periódico), en China, las cosas pesadas se vuelven leves y las leves se tornan pesadas. Le he preguntado el porqué de este fenómeno, y me ha dicho que no tenía ni idea, que es algo que pasa simplemente, y que no me preocupara demasiado (es decir, poco) porque mañana todo volvería a la normalidad. Eso me ha tranquilizado un poco (es decir, mucho). Luego nos hemos despedido y nos hemos deseado un buen día. Como si nada (es decir, como si todo).