arroz con cristales

Agosto del 2012


red

Publicado el 16 de Agosto, 2012, 12:08



En este artículo voy a hablar del guanxi. Porque sí, porque me apetece, porque hoy es hoy, porque me ha dado por ahí, porque llevaba tiempo con ganas… pero principalmente porque si no se entiende lo que este concepto, de vital importancia para los chinos, significa, no se puede comprender en absoluto cómo funciona la compleja sociedad china. Guanxi es una palabra que significa literalmente "relación" y no es otra cosa que una red social (una verdadera red social, no ésas para narcisistas aburridos que deben de consideran sus anodinas vidas tan excitantes y sus insustanciales pensamientos tan provechosos como para hacerlos de dominio público, tipo Facebook o Twitter). Una red social que el chino comienza a tejer con tesón y dedicación tan pronto como tiene conciencia del difícil mundo en que va a tener que desenvolverse, y tarea en la que no cejará hasta el mismo día en que lo incineren y su alma vuele al más allá para reunirse con la de sus antepasados. Incluso allí, puede que siga haciendo guanxi.

Vamos a ser claros: una de las mayores putadas que le puede ocurrir a un ser humano, a día de hoy, es haber nacido en China (lo digo con rotundidad y sobre todo con conocimiento de causa). Los motivos de tan singular aseveración son varios, pero, a mi entender, el principal de ellos, y razón por la que la mayoría de los chinos que conozco maldice su suerte, es precisamente por el guanxi. El guanxi es el "amiguismo", que más o menos existe en todos lados, pero llevado hasta sus últimas consecuencias, y que se extiende como una ávida metástasis a todos los órdenes de la vida, más allá de los meramente laborales; En China, tener o no tener guanxi marca la diferencia entre que tu hijo entre en un buen colegio o no, que acceda a una universidad prestigiosa o no, que te den un préstamo en un banco o no, que en caso de enfermedad te atienda un buen médico o no, que puedas abrir un negocio con facilidad o no... como es natural entender, en el ámbito de la política y el ejército, el guanxi se eleva hasta el paroxismo. Tener guanxi es mucho más importante que tener dinero, entre otras cosas, porque sin guanxi, aquí, es muy difícil hacer dinero. El guanxi tampoco es corrupción (que la hay, y mucha), el guanxi es guanxi, y la corrupción es corrupción, poseen diferente naturaleza aunque en muchas ocasiones se utilice la red de guanxi para realizar todo tipo de corruptelas.

Si, por ejemplo, un chino tuviera que contratar a un trabajador cualificado para ocupar un puesto, y necesitara elegir entre alguien que tenga cuatro carreras universitarias, domine cinco idiomas, haya cursado tres másters en el extranjero,… o entre otro que firma con el dedo, sin la menor vacilación, se decantaría por el segundo si éste tuviera alguna conexión, por remota que fuera, en su red de guanxi. China es el país de la antimeritocracia, razón por la cual casi nada funciona correctamente (los que tienen que organizar no saben hacerlo porque el nivel educativo en China es pésimo, pero sobre todo porque han llegado al puesto directivo exclusivamente por tener un buen guanxi) y razón por la cual, aunque la supere económicamente, jamás desbancará a Estados Unidos como primera potencia mundial (a no ser que cambien completamente su orden social, cosa que no parece que vaya a ocurrir a corto o medio plazo).

Como he dicho en otras ocasiones, no todos los chinos son iguales y aunque la mayoría de ellos son verdaderamente amistosos, hospitalarios con el extranjero, bienintencionados,…uno no puede nunca dejar de sentir con verdadero desagrado que, en muchas de las ocasiones, los obsequios, parabienes y favores ofrecidos por algún "amigo", no son más que los componentes de un plan urgido para obtener algo a cambio en el futuro (según las leyes consuetudinarias que rigen el guanxi, un favor nunca se olvida y ha de ser devuelto aunque hayan pasado muchos años desde que se recibió, incluso a las generaciones venideras. Se podría decir que en China el guanxi es parte de la herencia que te dejan tus progenitores, con más importancia incluso que el dinero o el patrimonio).

Para que se comprenda hasta dónde puede llegar este asunto y lo presente que está en la vida cotidiana de los chinos, pondré un ejemplo: Una amiga mía, a través de una comunidad local en internet, organizó un evento que consistía en ir a cocinar a su casa y luego comer entre todos lo que se acababa de preparar (mi amiga pagaba de su bolsillo todos los gastos). Muchas personas, la mayoría chicas de unos 23 a 27 años, le llamaron para apuntarse al acto. En el cien por cien de los casos, las candidatas a invitadas le preguntaron  a mi amiga, al principio de la conversación telefónica, cuál era su trabajo. Como ella, en aquel momento, estaba en paro, al escuchar su respuesta, las comensales potenciales inventaban cualquier excusa para no asistir al evento y finalizaban apresuradamente la llamada, despreciando la invitación por la que de manera voluntaria tanto se habían interesado anteriormente. Cuando mi amiga me lo contó, le propuse, a modo de experimento social, que al ser preguntada, contestase que era jefa del departamento de recursos humanos de IBM. En dos horas tuvo que cerrar la lista de invitados. Cuando le pregunté si no le molestaba que las personas que iban a ir a su casa a comerse su comida, sólo fueran con el propósito de hacer guanxi, me miró resignadamente y se encogió de hombros, como diciendo; "esto es China, tío"

Para Aristóteles, a diferencia de los dioses o las bestias, que viven en solitario, el hombre es un "zoon politikón", un ser social, un individuo que vive con otros individuos iguales en derechos (aunque Aristóteles nunca se atreviera a condenar la esclavitud) para llevar a cabo el bien común de todos en la polis. China y en general Asia, por supuesto, no pertenecen a la tradición sociopolítica aristotélica, sino a la confuciana, en la que la sociedad se "autorregula" gracias a una organización estrictamente jerarquizada, no entre iguales y donde, por tanto, la movilidad social no puede existir,  por lo que se han de crear mecanismos tan injustos como el guanxi para tratar de mejorar una situación personal, por lo general, muy dura. Los que poseen mayores habilidades sociales (los que más lambisconean, los que más invitan, los que hacen los regalos más caros, los que más se "sacrifican" por el bien de otro al que más tarde pasarán la factura) son los que acaban medrando, independientemente de su valía en un campo determinado y de su esfuerzo. El resto se convierte en meros peones que podrá explotar esta oligarquía a su antojo. Ante este panorama, los chinos de a pie, los que no han heredado guanxi familiar ni tienen facultades o dinero para crearse uno propio, la famélica legión (no olvidemos que China se autoproclama, aun a día de hoy, un país comunista) se quejan con amargura de su suerte de parias pero al mismo tiempo lo asumen como lo natural, lo que está dado, lo que es así y no puede ser de otra manera porque así ha sido siempre y así debe continuar siéndolo.

Yo, como soy un poco cabrón y además no soy chino, practico el antiguanxi que consiste en que  cuando alguien me hace un favor, me invita o me regala algo, lo tacho inmediatamente de mi lista. Si soy yo el que pide el favor, y es el otro el que me lo niega, esa persona ya se puede dar automáticamente por ayudada en cuanto se me presente la menor oportunidad para ello.