arroz con cristales

Junio del 2012


Publicado el 6 de Junio, 2012, 8:52



Esta noche, a pesar de que la temperatura rondaba los treinta y dos grados, ha caído una copiosa nevada sobre Shenzhen, y supongo que sobre el resto de la provincia de Guandong, que lo ha teñido todo de un blanco luminoso. Tras desayunar a toda prisa, he corrido excitado escaleras abajo para conocer, como el coronel Aureliano Buendía el día en que lo llevó su padre, el hielo tropical. Cuando he llegado a la calle había ya bastantes calveros y las alcantarillas rebosaban a causa de la enorme cantidad de agua procedente del deshielo. Algunos niños se acercaban con miedo y precaución a un elemento frío y húmedo que se deshacía, por primera vez en sus vidas, entre sus diminutos dedos. Nada de guerra de bolas y muñecos de nieve, sólo caras de estupefacción y algún que otro llanto fruto del contacto sorpresivo con tan inusual materia. Ha sido un bonito regalo de despedida que me ha querido hacer la ciudad en la que he vivido durante el último año y medio y a la que sé con certeza que volveré tan sólo de visita. Hasta la vista Shenzhen.