arroz con cristales

Publicado el 25 de Diciembre, 2011, 6:44



De todo el mundo es conocido el cariño que la reina siente por los osos panda. Lo que ya no es tan conocido (al menos fuera de China) es que nuestra anciana monarca, cada vez que sus reales deberes se lo permiten, viaja a Chengdu, donde está la reserva nacional de pandas (los chinos en lugar de una reserva nacional de oro, tienen una reserva nacional de pandas) para encontrarse con un ejemplar en concreto al que tiene un especial afecto. Se rumorea que existe un video muy comprometedor en el que se observa a Doña Sofía y al animal en una actitud de lo más indecorosa, practicando un sexo zoofílico auténticamente hard core. Obviamente, la Casa Real, que últimamente no gana para disgustos, ya ha tomado cartas en el asunto, y el video jamás verá la luz para evitar así otro escándalo que, sin duda, heriría de muerte a ese trastorno hereditario que es la monarquía.

Como la sociedad china es radicalmente machista, a las mujeres se las educa desde niñas en la creencia de que el sexo es una actividad vergonzante y reprobable, algo que se hace únicamente para complacer al macho. Ellas se dejan hacer y se ausentan hasta que termina el mal rato por el que están pasando, con lo uno tiene siempre (o casi siempre, que en ninguna parte todo el mundo es igual) la extraña sensación de estar haciendo el amor con una estrella de mar del Oceano Ártico. Debido a ello, y por lo que a mí respecta, he decidido que a partir de ahora con mis amantes ocasionales voy a saltarme los preliminares… De hecho, he decido también saltarme el propio acto sexual y pasar directamente a la parte que más me excita de todo este asunto: observarlas mientras duermen a mi lado, como en la inolvidable novela de Yasunari Kawabata.