arroz con cristales

Publicado el 25 de Diciembre, 2011, 7:19



Por los actos conmemorativos del noventa aniversario de la fundación del Partido Comunista de China, el gobierno ha realizado un delirante vídeo propagandístico con el que a todas horas tenemos que convivir los habitantes de este país, en la televisión, en el metro, en las pantallas gigantes que cuelgan de las fachadas de los edificios. El contenido de tan magna obra audiovisual es el siguiente: delante una enorme bandera roja, a la que están adheridos unos no menos gigantes hoz y martillo, un coro de militares, hombres y mujeres, cantan un himno alegórico (imagino que una de esas cursis alabanzas del paraíso comunista en la que obreros y campesinos forjan, con su esfuerzo, un mañana mejor para todos). La elección de militares y no de civiles, de trabajadores para poner cara a ese concepto abstracto y difuso llamado comunismo ("nadie sabe qué cosa es el comunismo" cantaba Silvio en la preciosa "Reino de Todavía") es clara: mostrar al pueblo que siempre hay un enemigo al acecho dispuesto a destruir la utopía lograda con sangre, sudor y fuego ( y de paso, hacerle saber quién tiene la sartén por el mango). Tras unos segundos de barrido, en primer plano, por las caras sonrientes pero marciales de los soldados cantores, comienzan a aparecer en pantalla imágenes montadas a una gran velocidad, fogonazos de la historia contemporánea de China, los logros del partido que durante años gobernó con pulso firme ( y mano de hierro) "el Gran Timonel", el camarada Mao, a lo largo de este último siglo: montañas enteras que vuelan por los aires para la construcción de presas que sacien la sed del pueblo, autopistas y ferrocarriles que llegan a los rincones más recónditos del país… fábricas de las que los automóviles salen ya casi en marcha… por supuesto, y como no podía faltar, el encendido del pebetero del Estadio Olímpico de Beijing en 2008 … y así, un sinfín de destellos históricos y autorreferenciales que uno no tarda en asociar de inmediato a la ética y estética del agitprop soviético más rancio y acartonado mezclado con una cierta cursilería indolente. Una maravilla. Hasta aquí, todo más o menos normal, cutre pero normal.

Lo extraño comienza cuando uno se percata de que, insertadas entre esas odas visuales a la colectivización, aparecen otras imágenes que nada tienen que ver con éstas y, de las que se podría decir a simple vista, que son opuestas a las anteriores: estudiantes que en el día de su graduación, vestidos con toga y diploma en mano, lanzan sus birretes al aire para celebrar ufanos que han finalizado sus estudios universitarios… una pareja de ancianitos que, en el ocaso de sus días, disfrutan de su jubilación meciéndose en el porche de una casa de campo desde la que contemplan una idílica puesta de sol,…adolescentes sonrientes que, de buen rollo, se reúnen en su tiempo de ocio a las puertas de un gran centro comercial con la única intención de entretenerse consumiendo,…imágenes, en definitiva, que son fácilmente identificables con el individualista american way of life de la sociedad capitalista occidental y con las que nos ha saturado hasta el hartazgo esa otra maquinaria propagandística llamada Hollywood. Como digo, el montaje es muy rápido y está hecho con la clara intención de que el espectador no tenga tiempo para pensar y discernir con claridad entre los diferentes tipos de imágenes, y éstas se claven directamente en su subconsciente como un todo, como el bloque simbólico de una sociedad próspera y féliz (la ventaja de ser extranjero es que, por la necesidad constante de estar alerta, el subconsciente se anula casi por completo y uno lo percibe todo con mayor lucidez, con mayor atención, casi nada pasa desapercibido  y las cosas raras chirrían,…¿qué pasaría si un buen día todo el mundo amaneciese en un país distinto al suyo?, supongo que la humanidad daría un paso evolutivo importantísimo).

El Partido Comunista de China hace años que renunció a la visión dialéctica que propugna la ortodoxia marxista; ¿por qué elegir entre capitalismo o comunismo si podemos tomar lo mejor de cada uno? preguntó un buen día Deng Xiaoping a los miembros del Comité Central del PCCh (se le olvidó al "Pequeño Timonel" que también cabe la posibilidad de tomar lo peor de cada uno, que es lo que, en mi opinión, está realmente sucediendo en este momento en China, en lo que sinceramente espero que sea un estado de transición hacia algo mejor para la mayoría de la población ("hay que crecer bailando con sinsabores" seguía cantando Silvio en esa misma tonada).