arroz con cristales

Abril del 2011


Publicado el 22 de Abril, 2011, 6:57



Cada tarde, a eso de las cuatro, desde mi silla, les veo formar, desfilar, obedecer; "prietas las filas", "ar", "mirada al frente", "ar", "derecha", "ar". Se trata de jóvenes trabajadores, de empresas aledañas a mi estudio, a los que sus jefes bajan a la calle para tratar (inútilmente) de inculcarles un poco de disciplina castrense, infundirles una cierta marcialidad, impregnarles de "ardor guerrero". Como digo, no hay nada que hacer. Ellos ponen su mejor voluntad pero, mientras el instructor se desgañita, no pueden evitar hacer cosas como mandar mensajes a través del móvil, fumarse un cigarrillo o incluso echar una cabezadita (los chinos se quedan dormidos en todos lados: en las reuniones de trabajo, en las cenas con los amigos,… una vez, vi a un chino que se quedó dormido mientras le hacían una entrevista en la televisión).

Como el PP tuvo la gran idea de suprimir "la mili" justo el año en que me tocaba hacerla ( que también son ganas de joder), les voy a pedir (consciente de que es mi última oportunidad para convertirme en "el novio de la muerte") que me dejen unirme al pelotón. Eso sí, con una condición: poder sacar los altavoces por la ventana y poner, durante la formación, la cancioncilla esa de "un, dos, tres, un pasito pa lante María,… un, dos, tres, un pasito pa tras". No creo que haya ningún problema.

 En este país, todo rezuma un cierto airecillo militar que unido a la irresponsabilidad, indisciplina e informalidad de sus habitantes hace que resulte mucho más gracioso de lo que en realidad supongo que pretende ser. Al principio creía que se trataba de un resquicio del comunismo, ahora estoy convencido de que es la idea que ellos tienen del capitalismo. Un ejemplo: cuando llegas al mostrador del  banco, la cajera se pone de pie, y levanta su mano derecha como si fuera a jurar en un juicio que va a decir "la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad", acto seguido, con la misma mano, te señala el sitio donde te tienes que sentar tú. Todo ello, efectuado con gestos automatizados, lacónicos, austeros, precisos..., sin dejar escapar el menor atisbo de humanidad (mucho menos una sonrisa). Al principio no sabía muy bien cómo actuar ante tan ridícula y al mismo tiempo intimidante estampa, y me quedaba como petrificado con la cartilla de ahorros en la mano. Después de cinco meses aquí (y tras decidir que en este país, o te lo tomas todo a cachondeo o te vuelves loco), yo también levanto mi mano derecha, pongo mi cara más solemne y digo: "HAU". A algunas se les escapa una medio sonrisa, otras creen que les estoy diciendo "NI HAO" ("HOLA" en chino) y repiten "NI HAO" ,…las demás deben de pensar: "hay que ver qué raros son estos lao wai".

Publicado el 15 de Abril, 2011, 14:06



Los supermercados nunca están al nivel de la calle; o están en los sótanos (donde los precios son más bajos y, dentro de los envases, viene un poco menos de producto), o están en las primeras plantas (donde los precios son un poco más altos y siempre viene entre un diez y un veinte por ciento más de producto de lo que dice la etiqueta).

El arroz tiene cristales.

La niebla es rosácea por la mañana y va cambiando a lo largo del día hasta alcanzar un color  azul celeste en el ocaso.

Si te paras a hablar por teléfono debajo de un árbol, automáticamente, se detiene la conversación y comienza a escucharse una lluvia intensa.

Si un perro se queda dormido en la acera, es, inmediatamente, pateado por una multitud rabiosa.

El café huele a pomelo y los nísperos a chocolate.

En las puertas de los hospitales, hay siempre parejas practicando bailes de salón.

Algunos días, la cuerda de tender la ropa amanece repleta de algas colgando que luego hay que retirar con suma paciencia.

En los parques hay estatuas de los próceres futuros en lugar de los pasados.

Todos los niños son rubio platino los primeros quince segundos de vida y, después, súbitamente, el pelo se les vuelve de un negro intenso.

La gente sólo lava la ropa roja, ya que el resto a penas se ensucia. Como los chinos no tienden en patios interiores, sino en la fachada principal, desde el avión, toda la ciudad se observa como una enorme marea roja.

Los chinos no saben lo que es el circo y, cuando se lo explicas, no lo entienden (los que van por ahí con el "Circo Chino", deben de ser coreanos. No le encuentro otra explicación).

La luna no pasa de cuarto creciente y las noches a veces duran hasta veintitantos días.

En la televisión, hay cadenas que están las veinticuatro horas del día explicando lo bien que se vive en los desiertos. Es tal el convencimiento de los chinos acerca de este hecho que, cuando le dices a un amigo que vivir en un desierto es una de las putadas más grandes que te puede pasar en la vida, te da la razón como se les da a los locos.

En los autobuses, hay tres zonas con tres precios diferentes por este orden; a dos metros del retrovisor, mirando al norte, entre la fila tres y siete del lado del conductor.

Todos los chinos (los mil seiscientos millones) creen que Ikea es una empresa china. La razón no es que el  noventa por ciento de las cosas que se venden en Ikea se fabrique en este país. La razón que para ellos es determinante e indiscutible, es que las letras son amarillas como las estrellas de la bandera china. También creen que Zara es china porque acaba en "A" como China. Yo, para joderles, les digo que la "tinta china" es una invención española porque es negra como nuestro pensamiento, y ellos se ríen.

Hay una especie de adivinadores a los que la gente va para que les den un papelito con un número. El número no son los días que restan por vivir, sino el número exacto de días que se ha vivido ya. Les llaman algo así como "el que me recuerda que estoy vivo" (en una traducción muy literal y mala del mandarín).

Y es que es un país muuuuuuuuuuy raro este de China.

 

 


Publicado el 15 de Abril, 2011, 13:55



Para Maribel.

Al lado de la cantina donde a diario voy a cenar, vive una familia compuesta por el padre, la madre y un niño de unos tres años. En China sigue vigente la "ley de un único hijo", por lo cual, es la familia tipo de este país. Lo que ya no es tan normal, es que todos sus miembros tengan encima de la cabeza una especie de aura, una luz, una lengua de fuego,… en fin,  algo que a un católico le parecería, a todas luces (nunca mejor dicho), una manifestación del Espíritu Santo. Ellos (a los que el Espiritu Santo les suena más o menos lo mismo que a David Bisbal la "reducción fenomenológica") no le dan la menor importancia al hecho, y la única inconveniencia que le ven al asunto es que por la noche siempre andan desvelados con tanta luz. A mí (que ya me he acostumbrado al milagro y tampoco le doy mucha importancia), como sus cantoneses nombres no se me acaban de quedar, les llamo José, María y Jesús al niño y ellos se mueren de risa. Acompaño de una fotografía de María viendo la televisión para que luego no me digan que me lo invento todo.



Publicado el 14 de Abril, 2011, 8:09


"Nosotros venimos de la noche, en ella vivimos, moriremos en ella,….pero la luz, será mañana para los más"

 Subcomandante Marcos.

Occidente, a lo largo de sus 2.500 años de historia, ha vivido tres momentos de "iluminación" vitales para su cultura y que han cambiado, para siempre, su forma de pensar y actuar. El primer giro se produce en  Grecia, cuando  se pasa de una comprensión mítica del mundo a una comprensión lógica del mismo, con las consecuencias epistemológicas que de ello se derivan. El segundo momento de cambio es el Renacimiento, en el que el individuo toma consciencia de sí mismo como tal y tiene lugar, como consecuencia,  una revolución humanística y estética. El tercer momento decisivo es la Ilustración, en la que la puesta en  cuestionamiento y crítica de los modelos existentes, dan paso a un proyecto de organización política basada exclusivamente en las reglas de La Razón.

Los filósofos griegos sacan, por primera vez,  al hombre de las tinieblas de un universo explicable, hasta ese momento, sólo a través de mitos, para desvelarle un camino de búsqueda de la verdad por medio de la razón y las reglas impuestas por la lógica (una tormenta, por ejemplo, deja de ser el castigo de un dios iracundo por la ofensa de los hombres para pasar a ser un fenómeno meramente meteorológico). El segundo aporte fundamental (y se podría decir también que fundacional) de Grecia a Occidente es el de la búsqueda de la rectitud en el comportamiento ético y político; aparece así un nuevo hombre: el ciudadano, que se preocupa por pensar qué es lo más adecuado, en base a criterios exclusivamente racionales, para su vida y para la del grupo, donde las decisiones se discuten y consensuan mediante argumentaciones dialécticas entre las partes en conflicto; nace la democracia.

En Oriente, por el contrario, no existe esa tradición de pensamiento lógico. El chino (del que trataré a partir de ahora de forma más específica)  sigue sumergido en un mundo que le resulta inexplicable y en el que trata de desenvolverse a base de creencias que jamás se cuestiona (sigue de manera ciega, casi con devoción, prácticas absurdas como beber agua caliente  ya que considera que el agua fría es fuente de enfermedades, o abrir todas las ventanas aunque fuera haga menos veinte grados porque cree que es muy bueno que circule el aire, lo que hace que estén casi siempre resfriados y, por tanto, bebiendo constantemente agua caliente… por poner sólo un par de ejemplos). Una de las cosas que más llama la atención al vivir en China, es cómo puede haber gente con una capacidad de raciocinio tan sumamente escasa.

 En segundo lugar, la cultura oriental tampoco ha pasado por un proceso como el Renacimiento. A partir del Renacimiento, es cuando se crea una sociedad de individuos (al menos teóricamente) iguales en cuanto a deberes y derechos. Esto para un chino es absolutamente incomprensible. No tiene conciencia de individuo. Vive en una sociedad gregaria en la que no es casi necesario desarrollar ningún tipo de habilidad social: los chinos no hablan con prácticamente nadie (los vecinos raramente se saludan en el ascensor o el portal), no se fían de nadie, socializan más bien poco y casi siempre con familiares, no saben cómo afrontar y resolver un conflicto (simplemente esperan a que pase o tratan de mentir de una manera muy infantil, lo que al final hace que  todo se complique mucho más), no saben trabajar en equipo (la iniciativa propia, tan valorada en occidente, aquí  no está bien vista), no tienen sentido del humor o es sumamente primario e infantil, no entienden el sarcasmo, no diferencian lo que se dice en serio de lo que se dice en broma, tampoco existen cosas como el flirteo entre hombres y mujeres (aquí tampoco ha existido algo parecido al Romanticismo ni mucho menos, la "revolución sexual" de los 60´s),… en definitiva, son lo que los anglosajones llaman "social retardeds". Por carecer de esa conciencia individual, los chinos no se saben diferentes de sus congéneres y mientras en occidente uno trata de crear una identidad  propia y proyectarla al resto de la gente, en China, se trata más bien de todo lo contrario: no salirse ni un milímetro de los patrones sociales estipulados. Es por esta razón por lo que todo el mundo viste exactamente igual (hay un tipo de mujer y un tipo de hombre, punto), dice las mismas cosas, hace las mismas cosas, cree en las mismas cosas,…es una sociedad absolutamente plana, sin apenas matices. Cuando China era un país aislado del resto del mundo (hace sólo quince años), tampoco existía mayor problema, el problema ha llegado con la inserción de nuevos modelos sociales importados de occidente que ellos tratan de emular pero sin llegar a comprender el porqué de esa forma de actuar; el resultado es bastante patético y a la vez gracioso: por ejemplo, las mujeres son muy conservadoras en materia de sexo pero se visten de una forma tan provocativa que pocas mujeres occidentales se atreverían.  El otro día, me comentaba una amiga que ahora no saben si los que están equivocados son los de las series americanas o los padres…, (por supuesto, yo le dije que actuara, en la medida de lo posible, como los chicos de "FRIENDS", que si había alguien equivocado aquí, obviamente, eran sus padres,…creo que no lo pilló y se rió sólo porque yo lo hacía).

El otro gran aporte del Renacimiento es el de la creatividad individual, una cierta capacidad de innovar, una búsqueda estética... El chino, al no haber vivido este corte con la tradición, sigue pensando que ya está todo inventado y lo único que se puede hacer es copiar, imitar, reproducir,…. Esta es una de las razones (hay otras quinientas), por las que creo que China no será, en absoluto, el país del futuro como todo el mundo vaticina, al menos a corto o medio plazo (la verdad, es que no sé muy bien en qué consiste eso de ser "el país del futuro",... ¿el mayor consumidor mundial de Ferraris? (China ya lo es) o, tal vez, el mayor productor de premios Nobel) .Tal y como yo veo las cosas, China seguirá siendo la fábrica del mundo que es actualmente por una sencilla razón: son muchos y se dejan explotar. Los chinos fabrican cosas a un coste con el que ningún país puede competir y, con el proceso de globalización, las venden a todo el planeta. Pero no crean nada, ni bello, ni innovador. En mi opinión, China (su gobierno) está vendiendo al resto del mundo (especialmente a través de la arquitectura más avanzada) una imagen que es completamente ficticia; primero porque es un porcentaje bajísimo de la arquitectura que se produce en este país y segundo porque, en un noventa por ciento, es creada y desarrollada por arquitectos extranjeros y lo mismo pasa en todos los demás campos que requieren una cierta inteligencia y educación.

Como no hay dos sin tres, a los pobres chinitos tampoco les ha llegado la luz de la Ilustración; momento de crítica y puesta en cuestionamiento de todo lo que no sea lógica y empíricamente demostrable, que conduce al descubrimiento de la verdad y la generación de saber ("sapere aude" o "atrévete a saber" como decía Kant). El chino de a pie, no sabe nada de nada, no se plantea nada de nada, no duda de nada, no critica nada. En realidad, los chinos no son culpables en absoluto de su estupidez e ignorancia, sino más bien, víctimas. En este país, no sólo no se ha fomentado la crítica y el pensamiento sino que ha sido ferozmente combatido. La revolución cultural de Mao no consistió en otra cosa que en aniquilar, deportar y perseguir a miles (¿millones?) de intelectuales y universitarios, a los que veía como una amenaza por su capacidad de crítica hacia un gobierno autoritario y corrupto, para dejar un país de campesinos analfabetos y por tanto inofensivos. También acabó con cinco mil años de saber popular (taoísmo, confucionismo, medicina tradicional,…) con lo que no me extraña que los chinos crean, por ejemplo, que la tasa de cáncer en este país es menor que  porque beben el agua caliente, como me dijo ayer una amiga.  El tiempo que China tarde en recuperarse de este enorme daño es impredecible pero, tal y como yo les veo hoy en día, creo que va para muy largo. No hay que olvidarse de que actualmente sigue gobernando un Partido Comunista que, a pesar de haber acabado aceptando una economía de mercado, es heredero del maoísmo y sigue combatiendo (obviamente de manera menos sangrienta que durante la revolución cultural, estoy convencido que, únicamente por un problema de imagen ante los inversores mundiales y no por razones éticas) a los intelectuales y artistas críticos con un sistema igual de corrupto y autoritario que el del camarada Mao. Tampoco hay que olvidarse de que la información les llega a los chinos "con cuentagotas" y que, todo lo que pueda ser el germen de una protesta, es filtrado por el gobierno o manipulado para dejar ante la opinión pública, a artistas como Ai Wei Wei como "enemigos del pueblo" ( algo que siempre ha sabido hacer muy bien el comunismo. Hoy mismo, he visto un documental sobre los sucesos de Tiananmen y me ha dejado perplejo ver cómo los habitantes de Beijing aplaudían, por la calle, a los soldados del  Ejército Popular cuando se dirigían a masacrar a un grupo de universitarios desarmados que lo único que reclamaban era un poco de libertad,... un poco de luz. Ya se había encargado la propaganda comunista de dejarlos como agitadores, alborotadores, saboteadores, delincuentes,...)

Lo peor de todo es, que para mí, adaptarse a una cultura diferente es como jugar una partida de Tetris; unas piezas (valores, creencias, actitudes, maneras, olores, sabores, …) se te vienen encima  a toda velocidad y tienes que tratar de encajarlas sobre las piezas que ya han sido ordenadas en un sistema previo de valores, de formas de comportamiento, de maneras de  interpretar la realidad, etc (en otra partida muy remota de la que no fuimos plenamente conscientes) . No hay elección. Hay piezas que encajan casi solas y otras (la mayoría) que,  por muchas vueltas que les des,  no hay manera. Pero como digo, no hay elección, de lo contrario las piezas se empiezan a amontonar de manera caótica y "Game Over", te vuelves a tu país a los tres meses.  El problema, es que en China las piezas tienen formas que no encajan con las nuestras por las razones que he explicado anteriormente. El otro problema es que cuando haces el esfuerzo y consigues que la pieza case, el cerebro la asimila y reproduce el comportamiento (ya sé que esto es conductismo puro y duro, pero es que yo, en el fondo, soy un poco Skinneriano, aunque no me guste reconocerlo) y te encuentras un día, metiendo los vasos de agua en el microondas antes de bebértelos o tratando a tus subordinados como si fueran basura.

Decía Napoleón Bonaparte: "Dejad que China duerma porque, cuando despierte, el mundo temblará". Bueno, la sensación es de que está amaneciendo pero, sin embargo, todas las persianas siguen bajadas. Démosles tiempo,... la noche ha sido larga.