arroz con cristales

Publicado el 8 de Marzo, 2011, 7:16

El otro día, vi un documental en la televisión que me ha dejado bastante impactado. Mostraba, con bucólicas imágenes, un arte de pesca exclusivo de China y que tiene pinta de ser milenario (como todo en este país). Consiste en lo siguiente: un hombre, a bordo de una balsa (que en realidad son cuatro troncos de bambú unidos entre sí por cuerdas), se adentra en un lago. Sobre la balsa lleva unos cestos y dentro de los cestos hay unas aves acuáticas que son como patos pero con una pinta un poco más agresiva ( creo que su nombre es cormoranes, pero en lo sucesivo, serán "los patos"). Cuando todos, pescador y patos, han llegado a lo más profundo del lago, el hombre saca a los animales de los cestos y les ata un cordelito al cuello, luego los suelta y éstos, llevados por una mezcla de instinto cazador y hambre atrasada, se sumergen hasta el fondo donde capturan con el pico peces de gran tamaño. Como es lógico, tratan inmediatamente de tragarse la presa obtenida pero ahí, es cuando entra en acción el cordel atado al cuello, cuyo cometido es, precisamente, frustrar este intento. El pato entonces, en lugar de soltar el pez y largarse (lo que le llevaría a una muerte segura por la imposibilidad de tragar de por vida), sube  a la superficie donde "el pescador" (ya que el auténtico pescador es el pato) toma el pez del pico y lo mete en otro cesto donde acumula los frutos conseguidos con el esfuerzo ajeno, mientras él se estaba fumando un cigarro, charlando con otro pescador o simplemente canturreando.

Lo curioso del caso, es que el pato repetía la operación una y otra vez hasta que el hombre consideraba que tenía suficientes peces para alimentar a su familia y seguramente vender algunos a sus vecinos.  Entonces volvía a meter a las aves en el cesto, les quitaba la cuerdecita y se iban todos a casa donde "el pescador" les debía dar las tripas o las cabezas de los peces a los patos para que no se le murieran y pudieran seguir pescando (esto ya no salía claro, y es cosa mía).

Lo primero que uno piensa es que el pato es tonto y el hombre muy listo o que el pato ha sido así educado desde que nació y es lo único que conoce y que, al fin y al cabo, no se muere de hambre ya que el pescador le alimenta para que no muera con lo que ambos se benefician con el trato.

La lógica del capitalismo, en realidad, no es muy diferente; unos patos-empleados nos matamos a trabajar creyendo que el beneficio estará de nuestro lado y, a fin de mes, unos pescadores -accionistas nos quitan el fruto de nuestro esfuerzo para darnos las migajas y que podamos seguir así un mes tras otro. La gran diferencia es que, en el capitalismo, el pescador no se va a casa cuando considera que está bien el número de peces recolectado, y no porque sea un avaro que se quiera enriquecer con la venta, si no porque, en el lago, hay otros 60 tipos haciendo lo mismo que él y, si quiere vender los peces, va a tener que llegar antes al pueblo, con lo que va a tener que comprar un motor para la balsa. Para pagar el motor, en lugar de cinco patos, va a necesitar diez con lo que, para manejar semejante número, va a tener que contratar a un ayudante y entonces va a precisar de cinco patos más, de los cuales cuatro se le morirán de una gripe aviar y los tendrá que reponer y, para ello, va a necesitar tres más y,…que coño, que el pato en el fondo tampoco vive tan mal (lo malo es cuando sube a la superficie).