arroz con cristales

Publicado el 8 de Marzo, 2011, 7:27

Rásguese los ojos. Si su bolsillo no está para costosas operaciones, coja un trozo de esparadrapo de unos dos centímetros de largo. Pegue un cabo a su párpado y el otro a su sien.

Coma sólo alimentos de color amarillo (pomelos, paella, yema de huevo, curry… ) de tal forma que, tras un tiempo a base de tan poco proteínica dieta, su piel adquiera la característica tonalidad cérea que poseen los habitantes de Asia (entre los que  se encuentran los chinos).

Si es hombre, conviértase en un ser primario. Si por el contrario es mujer, refine sus modales, eleve su femineidad hasta llevarla a límites anteriormente insospechados por usted y finja desinterés por el sexo opuesto (y por el sexo en general). En ambos casos, asústese con facilidad y viva la vida despreocupadamente.

Siéntase libre de hacer lo que le apetezca en cada momento con la mayor naturalidad, ya sea bajar al supermercado en pijama o escupir en el salón de su casa.

Ponga cara de perplejidad ante sucesos tan poco o nada extraordinarios como cruzarse con otra persona de raza no china. Si otra persona de raza china (o china en ciernes, como usted) le acompaña en su caminar, dele con el codo para avisarle de tan maravillosamente normal acontecimiento.

Sin abandonar la dieta amarilla, añada de vez en cuando alimentos que cualquier occidental solo comería a cambio una  elevada suma de dinero. Hágalo con fruición.

Ante otro punto de vista o parecer, niegue obstinadamente con la cabeza y mantenga firmemente su posición, como si su interlocutor no existiera. Si su interlocutor es de raza no china afirme dándole la razón y actue luego como usted tenía previsto desde el comienzo.

Mantenga con el dinero una relación puerilmente rácana.

Prohiba, prohiba, prohiba

No se enfrente con los demás ni afronte una verdad incómoda. Sírvase de la mentira y la lambisconería en esos casos

Sea hospitalario con las personas de raza no china pero no demasiado amable con las personas de raza china, sin llegar a ser desagradable con ellas. Simplemente no les haga ni caso. (ej. si coincide con un vecino en el rellano, haga como si este no tuviera presencia alguna).

Relaje los hábitos de limpieza de su entorno y los de su cuerpo.

Sea cariñoso con sus hijos y extremadamente cariñoso con sus nietos.

Pase más horas de lo necesario en su puesto de trabajo (no es estrictamente necesario que trabaje), le dará la seguridad que al poco tiempo de haber ejercitado con regularidad los puntos anteriores, notará que le falta.