arroz con cristales

Publicado el 22 de Febrero, 2011, 7:01

Era la china más bella que había visto desde mi llegada -a China y acaso al mundo-. Cada noche, cuando de camino a casa pasaba por delante de su peluquería, ralentizaba el ritmo de mis pedaladas para ver durante más tiempo a esta mujer de facciones perfectas , hermosa como la misma Gong Li, hacer su trabajo de forma callada y metódica: barrer el pelo recién cortado,  colgar las toallas recién lavadas, … a veces , cuando me quedaba a trabajar hasta tarde,  llegaba en el  momento en que ella se marchaba a casa dejando atrás la peluquería recién apagada. Un sábado, sin poder reprimir mis deseos por verla de cerca, bajé, y mediante señas -ya que no hablo ni una sola palabra de chino-le pedí que me cortara el pelo; solemne,  me indicó, con la palma de la mano mirando hacia el  cielo, que me sentara en uno de los sillones.  Cuando me lavaba la cabeza con la delicadeza con que sólo una mujer china puede hacerlo, una gota de agua saltó a mi lagrimal, y mientras resbalaba por mi cara camino de mi corazón, me preguntó:

-¿Sabes en qué fase está la luna?

- En cuarto creciente - le respondí yo, en un perfecto mandarín.