arroz con cristales

Publicado el 22 de Febrero, 2011, 6:47














Sus manos eran lijas y tras decirle (con bastante falta de tacto, ahora que lo pienso), que parecían manos de campesina, me dijo con una mezcla de vergüenza y orgullo, mientras se untaba en ellas una crema que sacó del bolso, que las únicas herramientas que habían sostenido, en su joven vida,  eran lapiceros, porque ella, tras un gran esfuerzo personal y familiar, era licenciada universitaria. Pero sus pechos,…oh sus pechos eran seda pura,… y es que China es, ciertamente, un país de contrastes.