arroz con cristales

Publicado el 22 de Febrero, 2011, 7:00














Hoy, después de cenar he salido a la terraza y, por primera vez desde que empezaron las celebraciones de año nuevo, he decidido ser testigo visual (voluntario) y no sólo sonoro (involuntario) del ritual que conlleva la pirotecnia celebratoria en este país, mejor dicho en estos países ya que se celebra de igual forma en otros del entorno como Vietnam. A unos cien metros de mi casa, había una madre joven con tres o cuatro niños, no recuerdo bien el número, dispuestos a ahuyentar con ruido a los malos espíritus durante todo el tiempo que dure el "año del conejo" en que acabamos de entrar. Primero, lo han dispuesto todo sobre las rayas blancas de un paso de cebra de una calle no muy transitada y luego se han retirado un metro más allá, pero encima de la acera, como por si sucedía algo que no estaba en el guión, un imprevisto,... (a lo mejor  es que entre la acera y la calzada hay unas mamparas protectoras de un cristal tan limpio que yo no me he dado cuenta de su existencia hasta ahora). Una vez colocados los petardos,  como en una perfecta coreografía, cada vez que había que encender una mecha, uno de los niños o la madre bajaban de su refugio transparente y, con gran decisión, ( los niños chinos son muy valientes al contrario que los adultos) prendían los cohetes. Todos los movimientos eran calculados y mecánicos hasta el momento en que una de las mechas no terminaba de prender y había que acercarse con cautela  a ver qué pasaba, con el consiguiente peligro de que la mecha adormilada volviera inopinadamente a la vida, y el artefacto estallase en el momento de volver a darle candela. Lo más extraño, sin duda, es que cuando se han terminado los petardos y bengalas la madre ha levantado una de las rayas del paso de cebra y ella y los niños han ido desapareciendo por el subsuelo,…hasta el "año del dragón", supongo.