arroz con cristales

Publicado el 10 de Abril, 2012, 11:31



Una de las cosas que me parece más difíciles del chino, es recordar las "palabras de medida" que van asociadas a cada objeto. Una palabra de medida es aquella que se interpone entre el número (un, dos, cuarenta y tres, cinco mil quinientos treinta,…) y el objeto en sÍ (espejo, papagayo, brújula, oficinista…) cuando queremos expresar una cierta cantidad de unidades de algo en particular.

El español tiene muy pocas (a bote pronto, sólo se me ocurre "racimo", que puede ir asociado a flores, uvas, plátanos… o "par", que utilizamos para contar cosas dobles que forman una unidad, como zapatos, gafas, tijeras, medias, guantes…). En el chino, por el contrario, hay cientos de ellas y las categorías que hacen que un objeto lleve asociada una palabra de medida u otra son de lo más poéticas. Por ejemplo, la palabra se utiliza para contar las cosas que son más largas que anchas, sinuosas y que cuando se doblan, lo hacen formando curvas. Es decir, a efectos de utilización de esa palabra de medida en concreto, pertenecen a la misma categoría un cable, una serpiente, un río, una bufanda, un cabello, una anguila o una carretera.

Ahora empiezo a comprender por qué la enciclopedia "Emporio celestial de conocimientos benévolos" de Borges en la que los animales se dividían en : "a) pertenecientes al Emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d) lechones, e) sirenas, f) fabulosos, g) perros sueltos), h) incluidos en esta clasificación, i) que se agitan como locos, j) innumerables, k) dibujados por un pincel finísimo de pelo de camello, l) etcétera, m) que acaban de romper el jarrón, n) que de lejos parecen moscas" era china.


Publicado el 31 de Marzo, 2012, 13:39



Hoy me he despertado, he descorrido las cortinas y tras comprobar que, efectivamente, el estado de la mar había pasado de mar gruesa a  fuerte marejada, he decidido no salir a faenar.


Publicado el 31 de Marzo, 2012, 13:34



El carácter chino que expresa el concepto del tiempo es 时间


Publicado el 31 de Marzo, 2012, 13:25



Shenzhen crece bajo mi piel y yo bajo la suya como un tatuaje infinito, apenas perceptible.

http://www.jasperjames.co.uk/project/people-and-places-2/


Publicado el 27 de Febrero, 2012, 15:07



Llegó sin nada a la ciudad y lo primero que le sorprendió fueron los rascacielos de luz que herían el cielo gris como espadas que atraviesan un cuerpo muerto. Al cabo de un año, se percató de que los espacios se habían cargado con la poco liviana carga del pasado. Todo había adquirido súbitamente un nuevo significado, como cubierto por una segunda piel afectiva que incorporaba emociones a lo que hasta ese momento habían sido simples objetos. Así, aquel conjunto de árboles, bancos, farolas, fuentes y grava se había convertido como por arte de magia en el parque por donde por primera vez pasearon juntos,… determinada estación de metro dejó de ser una más de la lista, exactamente igual al resto, para pasar a ser el lugar donde le esperaba al salir del trabajo y volver juntos a casa,…

Ante tan inesperado acontecimiento, aceptó la necesidad de vivir con las cicatrices del tiempo cuando comprendió que cambiar de ciudad cada año para vivir en un mundo completamente novedoso (por lo tanto inocuo) era una tarea tan ardua y frustrante como la del propio Sísifo. Shenzhen era ya su casa, de eso no cabía la menor duda, pero además, en lo más profundo de su alma, sabía que una mudanza no es sino un anuncion de la que vendrá. También sabía que, llegado el momento de partir, la echaría de menos.

Publicado el 14 de Febrero, 2012, 11:43



En China, como es bien sabido, el ping pong es uno de los deportes más populares. Cerca de mi casa hay un parque con unas mesas públicas (de esas metálicas que, por red, tienen una chapa perforada). La gente que se reúne allí para jugar tiene por lo general un nivel bastante alto, por lo que cada día aprendo cosas nuevas. Todos, niños y ancianos, mujeres y hombres, hacen cola para jugar conmigo porque les parece gracioso jugar con un extranjero que hace cosas de chinos, lo cual no es muy normal. Yo acepto el reto de uno tras otro hasta que estoy muy cansado y me siento un rato a fumar un cigarro o me voy a casa (con la cara de decepción del siguiente en turno). Algunos hombres juegan con traje y zapatos y eso me gusta mucho. Algunos de ellos dan un zapatazo en el suelo cada vez que golpean la bola para afianzar el juego.

En el ping pong, los jugadores con un nivel un tanto avanzado imprimen a la bola un "efecto" ("spin", le llaman más correctamente los anglosajones), es decir, le hacen girar sobre sí misma para que describa una trayectoria parabólica en lugar de rectilínea y ésta resulte más imprevisible. Existen dos tipos de efecto: cortado, en el que la bola gira en sentido opuesto al de traslación, es decir, hacia atrás, y liftado en el que la rotación es también hacia delante por lo que la bola adquiere una gran velocidad (he llegado a ver bolas derretirse debido al calor producido por la fricción con el aire a tan altas velocidades). Si el contrincante nos lanza un efecto cortado, nuestra única posibilidad es responder con otro golpe cortado de abajo a arriba, de lo contrario, la bola viajará irremediablemente contra la red (pudiendo llegar a romperse en mil pedazos tras el impacto o, por el contrario, agujerear la chapa metálica, dependiendo del caso). Si por el contrario, el oponente lanza un golpe liftado, éste ha de ser respondido defensivamente, de arriba a abajo ya que la bola tiende a alcanzar una gran altura tras golpear la mesa (de hasta veintidós o veintitrés metros del suelo). Lo bonito de este deporte es que tu juego nunca es igual sino que varía según el "efecto" que practique el adversario, al que tienes que dedicar los primeros minutos (o días, ya que hay partidos que duran semanas o incluso meses) de juego a estudiar. Entre los jugadores  de ping pong se establece una extraña mezcla de competitividad y complicidad. En definitiva, el mal llamado tenis de mesa no es otra cosa que un baile, un tango tan superlativo como la propia vida.



Publicado el 3 de Enero, 2012, 10:14



¿Por qué conformarse con copiar relojes, móviles, zapatillas e impermeables de marca cuando puedes copiar ciudades enteras?

 Existen dos tipos de ciudades; aquellas a las que es mejor llegar durante el día ( Roma, Londres, La Habana…) y las que conviene hacerlo por la noche para verlas amanecer. Macau, como su original, Las Vegas, o Nueva York, pertenece sin duda a esta segunda categoría.


Publicado el 25 de Diciembre, 2011, 7:24



El chino es, sin la menor duda, el pueblo más jugador del mundo (a decir verdad, a los chinos no hay un vicio que se les resista). En cada esquina, se organiza una timba callejera en la que, por supuesto, el dinero juega un papel fundamental. Lo que tiene de especial la que se ve en la imagen es precisamente algo que no se aprecia en la misma (siempre he creído que en esa mentira que nos permite desvelar y comprender la verdad, a la que llamamos arte, lo más importante es precisamente lo que no se percibe si no lo que se sólo se intuye). Lo que tiene de especial esta partida, como decía, es que cada uno de los jugadores tiene en su espalda un par de preciosas alas blancas, por lo que podría decirse que es una partida de ángeles. Ángeles que, por ser también chinos, hacen trampas de vez en cuando.


Publicado el 25 de Diciembre, 2011, 7:19



Por los actos conmemorativos del noventa aniversario de la fundación del Partido Comunista de China, el gobierno ha realizado un delirante vídeo propagandístico con el que a todas horas tenemos que convivir los habitantes de este país, en la televisión, en el metro, en las pantallas gigantes que cuelgan de las fachadas de los edificios. El contenido de tan magna obra audiovisual es el siguiente: delante una enorme bandera roja, a la que están adheridos unos no menos gigantes hoz y martillo, un coro de militares, hombres y mujeres, cantan un himno alegórico (imagino que una de esas cursis alabanzas del paraíso comunista en la que obreros y campesinos forjan, con su esfuerzo, un mañana mejor para todos). La elección de militares y no de civiles, de trabajadores para poner cara a ese concepto abstracto y difuso llamado comunismo ("nadie sabe qué cosa es el comunismo" cantaba Silvio en la preciosa "Reino de Todavía") es clara: mostrar al pueblo que siempre hay un enemigo al acecho dispuesto a destruir la utopía lograda con sangre, sudor y fuego ( y de paso, hacerle saber quién tiene la sartén por el mango). Tras unos segundos de barrido, en primer plano, por las caras sonrientes pero marciales de los soldados cantores, comienzan a aparecer en pantalla imágenes montadas a una gran velocidad, fogonazos de la historia contemporánea de China, los logros del partido que durante años gobernó con pulso firme ( y mano de hierro) "el Gran Timonel", el camarada Mao, a lo largo de este último siglo: montañas enteras que vuelan por los aires para la construcción de presas que sacien la sed del pueblo, autopistas y ferrocarriles que llegan a los rincones más recónditos del país… fábricas de las que los automóviles salen ya casi en marcha… por supuesto, y como no podía faltar, el encendido del pebetero del Estadio Olímpico de Beijing en 2008 … y así, un sinfín de destellos históricos y autorreferenciales que uno no tarda en asociar de inmediato a la ética y estética del agitprop soviético más rancio y acartonado mezclado con una cierta cursilería indolente. Una maravilla. Hasta aquí, todo más o menos normal, cutre pero normal.

Lo extraño comienza cuando uno se percata de que, insertadas entre esas odas visuales a la colectivización, aparecen otras imágenes que nada tienen que ver con éstas y, de las que se podría decir a simple vista, que son opuestas a las anteriores: estudiantes que en el día de su graduación, vestidos con toga y diploma en mano, lanzan sus birretes al aire para celebrar ufanos que han finalizado sus estudios universitarios… una pareja de ancianitos que, en el ocaso de sus días, disfrutan de su jubilación meciéndose en el porche de una casa de campo desde la que contemplan una idílica puesta de sol,…adolescentes sonrientes que, de buen rollo, se reúnen en su tiempo de ocio a las puertas de un gran centro comercial con la única intención de entretenerse consumiendo,…imágenes, en definitiva, que son fácilmente identificables con el individualista american way of life de la sociedad capitalista occidental y con las que nos ha saturado hasta el hartazgo esa otra maquinaria propagandística llamada Hollywood. Como digo, el montaje es muy rápido y está hecho con la clara intención de que el espectador no tenga tiempo para pensar y discernir con claridad entre los diferentes tipos de imágenes, y éstas se claven directamente en su subconsciente como un todo, como el bloque simbólico de una sociedad próspera y féliz (la ventaja de ser extranjero es que, por la necesidad constante de estar alerta, el subconsciente se anula casi por completo y uno lo percibe todo con mayor lucidez, con mayor atención, casi nada pasa desapercibido  y las cosas raras chirrían,…¿qué pasaría si un buen día todo el mundo amaneciese en un país distinto al suyo?, supongo que la humanidad daría un paso evolutivo importantísimo).

El Partido Comunista de China hace años que renunció a la visión dialéctica que propugna la ortodoxia marxista; ¿por qué elegir entre capitalismo o comunismo si podemos tomar lo mejor de cada uno? preguntó un buen día Deng Xiaopin a los miembros del Comité Central del PCCh (se le olvidó "al Pequeño Timonel" que también cabe la posibilidad de tomar lo peor de cada uno, que es lo que, en mi opinión, está realmente sucediendo en este momento en China, en lo que sinceramente espero que sea un estado de transición hacia algo mejor para la mayoría de la población ("hay que crecer bailando con sinsabores" seguía cantando Silvio en esa misma tonada).



Publicado el 25 de Diciembre, 2011, 6:44



De todo el mundo es conocido el cariño que la reina siente por los osos panda. Lo que ya no es tan conocido (al menos fuera de China) es que nuestra anciana monarca, cada vez que sus reales deberes se lo permiten, viaja a Chengdu, donde está la reserva nacional de pandas (los chinos en lugar de una reserva nacional de oro, tienen una reserva nacional de pandas) para encontrarse con un ejemplar en concreto al que tiene un especial afecto. Se rumorea que existe un video muy comprometedor en el que se observa a Doña Sofía y al animal en una actitud de lo más indecorosa, practicando un sexo zoofílico auténticamente hard core. Obviamente, la Casa Real, que últimamente no gana para disgustos, ya ha tomado cartas en el asunto, y el video jamás verá la luz para evitar así otro escándalo que, sin duda, heriría de muerte a ese trastorno hereditario que es la monarquía.

Como la sociedad china es radicalmente machista, a las mujeres se las educa desde niñas en la creencia de que el sexo es una actividad vergonzante y reprobable, algo que se hace únicamente para complacer al macho. Ellas se dejan hacer y se ausentan hasta que termina el mal rato por el que están pasando, con lo uno tiene siempre (o casi siempre, que en ninguna parte todo el mundo es igual) la extraña sensación de estar haciendo el amor con una estrella de mar del Oceano Ártico. Debido a ello, y por lo que a mí respecta, he decidido que a partir de ahora con mis amantes ocasionales voy a saltarme los preliminares… De hecho, he decido también saltarme el propio acto sexual y pasar directamente a la parte que más me excita de todo este asunto: observarlas mientras duermen a mi lado, como en la inolvidable novela de Yasunari Kawabata.